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ÁREAS DE IMPACTO: Impulso de la Economía circular en España (España)

05 June 2020 | Madrid
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El Consejo de Ministros del 2 de junio ha aprobado el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, así como la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), "España Circular 2030", y un real decreto que mejora la trazabilidad y el control de los traslados de residuos. El Gobierno quiere que estos tres elementos del Marco de Economía Circular sean una palanca para la recuperación económica tras la crisis sanitaria del Covid-19.

Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados

Con esta aprobación por el Consejo, comienza la tramitación de este texto con un primer trámite de información pública. El texto revisa la actual normativa de residuos y suelos contaminados con el objetivo de cumplir con los nuevos objetivos que se establecieron en las directivas comunitarias del Paquete de Economía Circular. El anteproyecto transpone los objetivos de las directivas de residuos de 2018 y de la de plásticos de un solo uso.

El objetivo general del texto es establecer medidas destinadas a proteger el medio ambiente y la salud humana, mediante la prevención y reducción de la generación de residuos y de sus impactos adversos en el medio ambiente, y mediante la reducción del impacto global del uso de los recursos y la mejora de su eficiencia; además de un objetivo específico, aplicable a determinados productos de plástico para prevenir y reducir su impacto en el medio ambiente, en particular el medio acuático, y en la salud humana.

Se recogen limitaciones a determinados plásticos de un solo uso, restringiendo la introducción en el mercado de alguno de ellos además de establecer un impuesto para avanzar en la reducción de los envases de plástico no reutilizables. Este impuesto será de carácter indirecto y recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plástico no reutilizables que vayan a ser objeto de utilización en el mercado español (€0,45 por kg de envase). El texto incluye, también, restricciones a su introducción en el mercado y obligaciones de información al consumidor.

En cuanto a la generación de residuos, se da un papel protagonista a las medidas de prevención en la política de residuos, mediante la inclusión de objetivos concretos y cuantificables. Asimismo, se incluyen medidas para reducir los residuos alimentarios, con medidas específicas para las industrias alimentarias, las empresas de distribución y de restauración colectiva; además de medidas para combatir la obsolescencia programada.

Con el objetivo de reducir el consumo de envases, se deberán fomentar las fuentes de agua potable en las dependencias de las administraciones públicas y así tratar de reducir el consumo de agua embotellada, y los establecimientos de hostelería y restauración deberán ofrecer siempre, y de manera gratuita, la posibilidad de consumo de agua no envasada.

El texto marca, además, objetivos y medidas para fomentar la preparación para la reutilización y el reciclado, estableciendo un calendario de implantación para nuevas recogidas separadas. También se fijan objetivos más ambiciosos de preparación para la reutilización y reciclado de residuos municipales.

Para determinar claramente cuándo un residuo puede ser empleado de nuevo, establece dos categorías: los residuos que son un recurso para volver a fabricar el mismo producto o cuándo se convierte en un subproducto. Refuerza el orden de prioridad en las opciones de gestión de residuos: prevención; preparación para la reutilización; reciclado; otro tipo de valorización, incluida la valorización energética, y, como última opción, la eliminación. Y para asegurar la trazabilidad y aumentar la transparencia en la gestión de los residuos, se regula el Registro de producción y gestión de residuos que incorpora la información relativa a los productores y gestores de residuos, pero también relativa a las memorias anuales de gestión.

En cuanto a la responsabilidad ampliada del productor del residuo, se revisa la regulación en coherencia con la normativa comunitaria, explicitando las obligaciones que se pueden imponer mediante Real decreto a los productores de producto, entre las que se encontraría el sistema de depósito, devolución y retorno, define las partidas de gestión de residuos que deben financiar los productores y los mecanismos de control para los sistemas individuales y colectivos que se creen.

Contiene también la regulación de los suelos contaminados, manteniéndose el anterior régimen jurídico en cuanto a las actividades potencialmente contaminantes, al procedimiento de declaración, a los inventarios de suelos contaminados y a la determinación de los sujetos responsables de la descontaminación y recuperación de los suelos; incluyéndose, como novedad, el Inventario Nacional de descontaminaciones voluntarias de suelos contaminados, que será alimentado por los registros autonómicos.

Estrategia Española de Economía Circular

Esta Estrategia, que es uno de los elementos clave del Marco de Economía Circular, contiene las bases para superar la economía lineal y marca objetivos para esta década con el fin de reducir el consumo nacional de materiales, mejorar la eficiencia en el uso del agua y recordar la generación de residuos, para hacer posible situar las emisiones de gases de efecto invernadero del sector residuos por debajo de los 10 millones de toneladas en 2030. Sucesivos planes de acción trienales recogerán las medidas concretas que desarrollará la Administración General del Estado para poner en marcha actuaciones en economía circular en España. A finales de 2020 se presentará el primero, que abarcará de 2021 a 2023.

La EEEC marca una serie de objetivos para el año 2030:

  • Reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB, tomando como año de referencia el 2010.
  • Disminuir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.
  • Reducir la generación residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: 50% de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista y un 20% en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020, contribuyendo así a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  • Incrementar la reutilización y preparación para la reutilización hasta llegar al 10% de los residuos municipales generados.
  • Mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua.
  • Reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente

La Estrategia, si bien tiene carácter transversal, identifica seis sectores prioritarios: construcción, agroalimentario, pesquero y forestal, industrial, bienes de consumo, turismo y sector textil y confección

Partiendo de una serie de principios generales, establece ocho líneas principales de actuación sobre los que se centrarán las políticas e instrumentos de la EEEC y sus planes de actuación, cinco de ellas relacionadas con el cierre del círculo: producción, consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias, y reutilización del agua; y tres con carácter transversal: sensibilización y participación, Investigación, innovación y competitividad, y Empleo y formación.

En cuanto al modelo organizativo de la EEEC, se contará con varios comités: una Comisión Interministerial de Economía Circular para evaluar y hacer propuestas sobre las políticas y medidas, además de realizar el seguimiento y evaluación de los sucesivos planes de acción en materia de economía circular y de la EEEC, un grupo de trabajo en el seno de la Comisión de coordinación en materia de residuos y un Consejo de Economía Circular.

Las notas de prensa sobre el anteproyecto y la EEEC, así como los textos de ambos, se encuentran en la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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